martes, 3 de mayo de 2011

Ideas inacabadas

Rebuscando en los archivos he encontrado algunas cosas que escribí hace un tiempo, son ideas que me vienen a la cabeza pero que luego no consigo terminar así que las dejo de lado, aquí os dejo dos ejemplos

Hay veces que la vida se vuelve cruel y yo sigo mi camino como si no me importase, veo la destrucción a mi paso, aldeas, ciudades y países enteros caen ante los ojos de aquellos que podrían evitarlo pero no quieren y sin embargo nosotros vemos el desvanecer del mundo sin poder hacer nada, impotentes ante todo aquello que se nos presenta y deseando que esa miseria suceda solo a quien lo merece, no obstante se demuestra una vez mas que la vida es injusta y esa es la razón por la que mi alma sufre pesarosa de saber que esta condenada a seguir sufriendo y a sabiendas de que un día morirá, bien por que esa injusticia caiga sobre ella o por que el desanimo pueda mas que mi razón

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Nevlon no podía creer aun que aquella criatura que tenia en brazos fuese su hija, mientras la observaba recordó el momento en que conoció a Yeris, la mujer que le había concedido la felicidad y daba gracias a Nuris, diosa de la luz por haberle protegido, sin duda aquella era la bendición mas deseada por cualquier paladín, que su dios lo protegiese de ese modo.

Mientras ambos sostenían a la niña y se miraban con cariño un grupo de cinco soldados capitaneados por un clérigo irrumpieron en la casa.

-Quedas detenido por desobedecer las órdenes de la iglesia, Nevlon, paladín de Nuris.- mientras Amron, clérigo de Nuris decía estas palabras los cinco soldados apresaron a Nevlon evitando que desenvainara su espada.

-¿Pero que demonios significa todo esto?, ¿de que se me acusa?-

-Lujuria, brujería, desobediencia y por todo ello serás castigado ante los ojos de Nuris.-

-Ella me ha dado su bendición, ¿Quién eres tu para decir lo contrario?-

-¡Basta!, lleváoslo-

Mientras intentaba liberar sus manos para poder realizar alguno de sus poderosos conjuros, bien fuera un hechizo alquímico o una runa, un fuerte golpe en la cabeza y lo dejo inconsciente.

Dos de los soldados cogieron por orden de Amron a su hija y su mujer.

Recuerda que yo aun te puedo ayudar, ¿acaso Nuris no te ha dicho que puedes confiar en mi?, ven mira, pregúntaselo.

Las palabras aún resonaban en su cabeza cuando por fin abrió los ojos, un lugar sucio y mal oliente en el que sin duda habrían perecido muchos asesinos, ladrones y violadores, aquel lugar se presentaba ante sus ojos aún a sabiendas que él no era uno de ellos, pero sabia por que estaba allí; según la religión que procesa ningún clérigo o paladín puede tener mujer y él no solo había tenido una si no que tenia una hija con esta. ¿Pero acaso Nuris no le bendijo? ¿Quién eran los hombres para ignorar los deseos de un diosa?, ¡su Diosa!. Él, que había vivido toda la vida al servicio de esta y que ahora debía enfrentarse a los hombres que lo creían un renegado de los dioses.

Lo habían sujetado con grilletes y le habían puesto unos guantes especialmente diseñados para evitar el movimiento de los dedos.

Sin duda quieren evitar que lance hechizos, pensó.