sábado, 15 de septiembre de 2018

Cadenas

Se rompieron las cadenas que me tuvieron preso durante años.
La libertad me llena de nuevo los pulmones de aire fresco y puro.
No fue tarea fácil escapar del calabozo, tuve que aprender a lidiar con la esclavitud que supone estar atado todo el tiempo, el cual te impide moverte, incluso te impide ver más allá de lo que deseas, pero en cosas de libertad uno aprende a buscar los puntos débiles hasta encontrar la llave que lo libera de la prisión. Mis cadenas no eran físicas, estaban creadas con magia, una de las más poderosas del mundo, la más difícil de desencantar y encontré por casualidad el hechizo liberador, en este caso: la decepción, y el hechizo se rompió y mis cadenas desaparecieron para no volver.

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